Muñoz, oriundo de Ventaquemada, era reconocido por su carácter reservado y su disciplina en la carretera. Su historia estuvo marcada por el esfuerzo desde la infancia, cuando ayudaba a sus padres en labores del campo como la siembra de cebolla y la cría de ganado, en un entorno que forjó su resistencia y amor por el ciclismo.
De contextura delgada, 1,79 metros de estatura y rostro curtido por el frío de su tierra natal, se convirtió en orgullo de su municipio, conocido también por sus tradicionales arepas boyacenses. En las montañas de Boyacá, a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, comenzó a construir una carrera que lo llevaría a destacarse en el ciclismo nacional e internacional.
Se dio a conocer en 2017 cuando, corriendo para el equipo Coldeportes-Zenú, ocupó el puesto 13 en el Giro de Italia juvenil. También fue dos veces subcampeón de la Vuelta a la Juventud y participó en el Tour de l’Avenir, una de las competencias más importantes para jóvenes ciclistas, en la que finalizó en la posición 28. Esa edición fue ganada por Egan Bernal.
Su proyección internacional lo llevó a Europa, donde hizo pruebas con el equipo Quick Step y posteriormente integró el UAE Team Emirates entre 2019 y 2021. Allí compartió equipo con figuras como Fernando Gaviria y el esloveno Tadej Pogacar.
La muerte de Cristian Muñoz representa una pérdida para el ciclismo colombiano, que despide a un corredor forjado en la montaña, símbolo de constancia y entrega en cada competencia.