Irán rechazó la más reciente propuesta de paz presentada por Estados Unidos en medio de las negociaciones indirectas que ambas naciones sostienen a través de Pakistán, calificándola como “unilateral e irracional” y reafirmando que no está dispuesto a ceder ante las presiones del presidente Donald Trump.
La República Islámica insiste en condiciones clave como el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, el pago de reparaciones de guerra, la liberación de activos bloqueados, el levantamiento de sanciones económicas y el fin del conflicto en Líbano.
Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, defendió la posición iraní y aseguró que sus planteamientos son “razonables, responsables y generosos”, mientras medios estatales fueron más contundentes al señalar que aceptar la propuesta estadounidense equivaldría a una rendición.
Por su parte, Trump reaccionó con dureza al rechazo iraní, calificando la respuesta como “totalmente inaceptable” y advirtiendo sobre posibles nuevas acciones militares, incluyendo la reactivación de operaciones para garantizar el tránsito marítimo en Ormuz.
Analistas internacionales sostienen que el liderazgo iraní actúa desde una posición de resistencia, convencido de no haber sido derrotado en el conflicto, lo que limita significativamente cualquier posibilidad de concesión.
Tras más de dos meses de crisis, el escenario permanece en una frágil incertidumbre: sin guerra abierta, pero sin paz consolidada, con el estrecho de Ormuz aún bajo tensión y el comercio petrolero mundial afectado.