Junior mostró una notable mejoría en su rendimiento y consiguió una victoria clave al imponerse 2-0 sobre Atlético Bucaramanga, que llegaba como el único invicto del campeonato. El triunfo, logrado este martes en el estadio Romelio Martínez, le permitió al conjunto barranquillero ascender al cuarto lugar de la tabla y tomar un respiro en medio de la presión por resultados.
El equipo dirigido por Alfredo Arias afrontaba el compromiso con la necesidad urgente de sumar tras las derrotas frente a Nacional y Medellín. Desde el inicio, intentó imponer condiciones con intensidad en el mediocampo y juego por las bandas, generando varias aproximaciones que, sin embargo, carecieron de precisión en la definición.
Bucaramanga, sólido en defensa durante el torneo, dificultó los avances locales, aunque Junior insistió hasta encontrar la ventaja. A los 42 minutos, Jannenson Sarmiento se reivindicó con un gol de tiro libre que sorprendió al arquero Luis Erney Vásquez y abrió el marcador antes del descanso.
El impulso anímico se reflejó rápidamente en el inicio del segundo tiempo. Apenas comenzado el complemento, Teófilo Gutiérrez amplió la ventaja con una anotación que consolidó el dominio rojiblanco. A sus 40 años, el delantero sigue siendo determinante y alcanzó cinco goles en la Liga, confirmándose como uno de los referentes ofensivos del equipo.
Con el 2-0 en contra, Bucaramanga se vio obligado a salir de su planteamiento defensivo y buscar el descuento. Sin embargo, se encontró con una defensa bien organizada y con la destacada actuación del arquero Santiago Mele Silveira, quien respondió con seguridad ante los intentos visitantes, incluido un potente remate de Aldair Zárate.
En la recta final, el partido se tornó más físico, con múltiples interrupciones y faltas. Junior optó por proteger la ventaja y administrar el resultado, aunque también tuvo oportunidades de ampliar la diferencia en contragolpes que no logró concretar.
Finalmente, el equipo barranquillero aseguró una victoria vital que corta la mala racha y le devuelve confianza en la lucha por clasificar a los cuadrangulares. Más que tres puntos, el triunfo representa un verdadero “tanque de oxígeno” para el cuerpo técnico y la plantilla en este tramo del campeonato.