Tendencias del 15/04/2026
Con la llegada de la temporada de lluvias, aumentan de forma sostenida las consultas por infecciones respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores. La presencia de tos, fiebre y dificultad para respirar se vuelve más frecuente en esta época del año, lo que enciende las alertas en el sistema de salud.
Aunque persiste la creencia popular de que “mojarse bajo la lluvia causa gripa”, la explicación médica es más compleja. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades respiratorias provocan entre 290.000 y 650.000 muertes al año en países en desarrollo. En la región de las Américas, esta cifra oscila entre 41.000 y 72.000 fallecimientos anuales, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud.
El Dr. Ramiro Cubillos, gerente médico de La Santé, explica que al inhalar aire frío y húmedo se produce una disminución de la temperatura en la mucosa nasal, generando vasoconstricción. Este fenómeno reduce la llegada de células de defensa, debilitando la primera barrera del organismo frente a virus y bacterias.
A esto se suma que, en ambientes fríos y húmedos, los cilios —pequeños vellos en las vías respiratorias encargados de expulsar microorganismos— disminuyen su actividad, facilitando la permanencia de virus en el sistema respiratorio. Además, durante las lluvias, las personas suelen permanecer en espacios cerrados y con poca ventilación, lo que incrementa el riesgo de contagio.
Entre las enfermedades más comunes en esta temporada se encuentran el resfriado común, la influenza, la bronquitis aguda y, en casos más graves, la neumonía, que puede comprometer seriamente la oxigenación del cuerpo.
Si bien muchas virosis pueden tratarse en casa con reposo e hidratación, existen señales de alarma que requieren atención médica inmediata. Entre ellas se destacan la dificultad para respirar, coloración azulada en labios o uñas, dolor en el pecho al inhalar, somnolencia o confusión en adultos mayores, y niveles de oxígeno por debajo del 90% o 92%.
Los grupos más vulnerables son los niños menores de cinco años y los adultos mayores. En el caso de los menores, la Organización Mundial de la Salud advierte que el 99% de las muertes en países en desarrollo por infecciones respiratorias inferiores ocurre en esta población. Por su parte, los adultos mayores presentan menor capacidad pulmonar y dificultad para expulsar secreciones, lo que incrementa el riesgo de complicaciones.
Los expertos coinciden en que la prevención es clave. Mantener espacios ventilados, lavarse las manos con frecuencia, evitar compartir utensilios y cubrirse al toser son medidas fundamentales. Asimismo, recomiendan permanecer en casa cuando se presentan síntomas como fiebre para evitar brotes colectivos.
Finalmente, fortalecer el sistema inmunológico es esencial. Una dieta equilibrada rica en vitamina C, D y zinc, junto con hábitos como dormir entre siete y ocho horas, mantenerse hidratado, controlar el estrés y reducir el consumo de azúcar, permite al organismo responder de manera más efectiva frente a los virus.
“El sistema inmunológico es como un ejército que necesita entrenamiento constante. No se fortalece cuando ya estamos enfermos, sino con hábitos sostenidos todos los días”, concluyó el Dr. Cubillos.